lunes, 12 de marzo de 2012

No sé... esas cosas que uno no puede explicarse por qué las calla a las personas con quienes más confianza tiene.
Erdosain descubrió un día en él la inquietud que hace ver los cielos soleados como ennegrecidos de un hollín que sólo es visible para el alma que está triste.
... ansiedad que le hacía apetecer una existencia en la cual el mañana no fuera la continuación del hoy con su medida de tiempo, sino algo distinto y siempre inesperado.
Para él ya estaba vacío, era una cáscara de hombre movida por el automatismo de la costumbre.
El sol descubría los asquerosos interiores de la calle en declive.